No vivo en el polo norte, pero casi. Mientras veo las fotos de mis amigas en la playa, tomando el sol en bikini, me corroen las ganas por dentro de estar tumbada debajo de una gran sombrilla blanca, al lado de la playa y con mis gafas, mi bikini y un Cosmopolitan en la mano... solo me queda pensar que ojalá salga el sol, haga un poco de calor y así poder estrenar mis sandalias nuevas y mi vestido vintage.
Esto es Glasgow, una cuidad cuya noche ahora dura solo unas horas, y tienes que adivinar que tiempo va hacer todas las mañanas de los 365 días del año.
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